SOUL LAB Anacleta x Chula

Soul Lab fue nuestro primer evento. El primerísimo.

Nació junto a Chula Streetwear, la marca de Pamela Alvarado, amiga nuestra y cómplice de esta primera idea de hacer algo fuera del contexto de la tienda. Queríamos reunir nuestras últimas creaciones durante un fin de semana, pero también queríamos que alrededor de ellas pasaran otras cosas.

 

 

Encontramos nuestra casa por esos dos días en Make Make, una escuela de yoga con un espacio increíble que nos permitió imaginar el evento de otra manera.

Cada detalle fue parte de la experiencia. Junto a Ponky dibujamos a mano la vitrina, y Mateo Cobos ilustró Make Make para crear el flyer del evento. Sigue siendo uno de nuestros flyers favoritos porque no era una gráfica cualquiera: era el lugar mismo, reinterpretado en ilustración. Desde ahí empezamos a transformar el espacio para que durante dos días funcionara como lo que su nombre prometía: un pequeño laboratorio creativo.


 

 

La idea era sencilla: podías venir a conocer las colecciones, quedarte un rato o inscribirte —por un costo mínimo— en alguno de los talleres y actividades que iban pasando durante el fin de semana.

Hubo cerámica con La Montaña en el Mar, de Juan José Cobos y Martina Vega. Aprendimos a hacer bowls y tazas desde cero y, después del quemado, cada persona pudo quedarse con su propia pieza.

 

 

 

También tuvimos una charla y degustación de alimentación consciente con Zatuamiski, junto a Paola Morocho; lecturas de tarot con Aubree de Rumisol; clases de yoga con martinis, tai chi y meditación con Make Make; retratos en fotografía analógica con Umay y tragos de La Raíz.

La música también estuvo presente durante los dos días, con DJ sets de Luna y Agni.

 

 

Mirándolo ahora, Soul Lab ya tenía muchas de las cosas que después se volverían parte importante de nuestros encuentros: diseño, amigos, talleres, música y, sobre todo, la posibilidad de participar y hacer algo, no solamente ir a mirar.

Fue muy artesanal desde el inicio. Pensamos el espacio, dibujamos la vitrina, armamos la programación, invitamos a personas cuyo trabajo nos gustaba y durante dos días vimos cómo todas esas ideas convivían en un mismo lugar.

 

Soul Lab fue nuestro primer laboratorio. Y también el lugar donde empezamos a entender qué tipo de eventos queríamos hacer.